En España hay 6.200.000 personas en el paro. Es una situación insostenible, se mire como se mire.
Todos y cada uno de los que no pueden trabajar son un drama.
En cualquier parte de España y de todo el mundo.
Pero lo que llama la atención son los datos por regiones.
Pero lo que llama la atención son los datos por regiones.
Catalunya tiene ya casi un millón de desocupados. Es muy
fuerte. Estamos hablando de la locomotora de España, de la que siempre ha
tirado del resto de regiones y a donde siempre ha venido del resto del Estado a
trabajar todo aquel que no tenía faena en su tierra.
Catalunya ha sido siempre la solución para toda la gente que
no encontraban salida en sus pueblos; aquí todos encontraban esa salida en
forma de trabajo y una nueva vida en plena libertad. Ahora esa salida se ha cortado en seco.
Entre todos los políticos, periodistas y demás fauna han
conseguido lo que se proponían: arruinar Catalunya. Pues bien ya lo han
conseguido, ¿y ahora qué? ¿Quién tirará del carro?
Lo que no entiendo son los postulados de las fuerzas
españolistas casposas y rancias, por no llamarlas de otra manera.
Primero arruinan a Catalunya y mandan a la miseria a todos
sus habitantes, y a la vez están desarrollando una política de intoxicación,
desprestigio, odio y fobia hacia ella increíble.
Pero lo más cómico de todo es que encima llevan a cabo una
campaña de meternos miedo con que una Catalunya independiente se arruinaría y
sería más pobre. ¿Más todavía? De cada cuatro niños catalanes uno vive en la pobreza absoluta; casi la mitad comen caliente sólo en el cole. ¿Se han enterado en Madrid?
Hay que ser idiota. Se le puede meter miedo con los
problemas de la independencia a un pueblo al que se le quiere, se le mima y se
le respeta. Y sobre todo al que vive bien y recibe más de lo que aporta.
Ninguna de esas circunstancias se da en España con respecto
a Catalunya. Ninguna.
Y encima nos meten miedo. ¿A qué? ¿A ser pobres? Ya lo
somos en España. ¿A arruinarnos? Ya nos han arruinado ellos.
Dice un antiguo refrán que más vale solo que mal acompañado.
Ya sabemos que los comienzos son siempre difíciles en todos los niveles de la vida,
pero si siguiéramos siempre con nuestros padres nunca llegaríamos a ningún sitio. Y
menos cuando nuestros padres no nos quieren.
Estonia, Letonia y Lituania viven ahora mil veces mejor que
cuando pertenecían a la Unión Soviética. Eslovenia, Eslovaquia, Montenegro, Malta y un largo etcétera también viven mucho mejor ahora.
Y además son libres.
Y además son libres.
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