dimarts, 29 de setembre del 2015

Los datos reales


España cada día se aleja más de los parámetros que distinguen a una democracia y se acerca peligrosamente a los que definen a una dictadura. Se nota que el franquismo lo llevamos en los genes.

Los que vivimos en Catalunya, tengamos el origen que tengamos, estamos asistiendo a un espectáculo dantesco, bochornoso, insólito, surrealista y todos los adjetivos que se quieran añadir, por parte de todos los poderes "de Madrid". Empezando por el gobierno, siguiendo por la oposición y terminando por los medios de comunicación: prensa, radio y televisión.

En ningún país democrático del mundo se podría dar una campaña tan miserable de acoso a un pueblo, de manipulación, de mentir descaradamente, de ocultar la realidad y de querer cambiarla al precio que sea y como sea. Y lo peor de todo: engañar a todo el resto de españoles; y como guinda sembrar el odio hacia Catalunya y los catalanes.
Todo eso y más se está dando hoy en España. Supuestamente eso le da los votos de los ignorantes a los partidos principales, que con ello se están escorando peligrosamente hacia el fascismo. Pero lo peor es que el que siembra la semilla del odio hacia un pueblo solo puede recoger el odio y el desprecio de ese pueblo. Y lógicamente que ese pueblo se marche.

Durante toda la campaña electoral los partidos independentistas decían que eran unas elecciones plebiscitarias. Los partidos españolistas, y sobre todo el gobierno, se reían y decían que eran autonómicas y punto. Ahora que han ganado de calle en diputados los independentistas, tengo que oír cada día que han perdido porque no han pasado del 50 % de votos. Increíble tanto cinismo.
Pero además de cínicos mienten como bellacos. Y para demostrarlo lo mejor son los datos:

Porcentaje de votos de los partidos independentistas:

Junts pel sí..............................39,54 por ciento.
Cup...........................................8,20  "       "
Total........................................47,74  por ciento.

Porcentaje de votos de los partidos unionistas:

PP.............................................8,50 por ciento.
PSC. PSOE.............................12,74  "      "
Ciudadanos..............................17,93  "      "
Total.........................................39,17 por ciento.

Esa es la realidad de la voluntad de los catalanes; y en democracia eso hay que respetarlo.

Lógicamente falta un porcentaje aquí, que es el que se atribuyen los del una, grande y libre.
Analicemos los que faltan:

Sí que es pot: Unión de partidos seudocomunistas liderados por ICV. Todo el mundo sabe que son independentistas y han visto a Herrera firmando junto a Mas, Junqueras y Fernández.

CSQEP.......................................8,94 por ciento.

Unió: Hasta hace dos meses iban junto a Artur Mas y eran independentistas.

Unió democràtica de Catalunya..2,51 por ciento.

Luego vienen partidos sin representación, como Unió, que han sacado: PACMA: 0,73%. CERO-VERDS: 0,35. GUANYEM: 0,03. Pirata: 0.01. Y además los votos en blanco y los nulos.

Todos estos votos se los apropian con total desfachatez los partidarios de la unión con España, cuando la realidad es que nadie le ha preguntado a sus votantes que es lo que votarían en un referéndum por la independencia.

Cuando todas las televisiones del mundo entero y la prensa dan la noticia de que han ganado ampliamente los independentistas en Catalunya, en España tratan de maquillar la realidad tan burdamente.

Ya solo les falta asegurar que el 22,56 por ciento que no fue a votar era españolista.

Cualquier dirigente político medianamente inteligente hubiera tomado buena nota de lo que han votado los catalanes, lo hubiera reconocido y al día siguiente estaría dialogando con sus representantes tratando de llegar a un acuerdo. Aquí no. Aquí lo único que se le ocurre a "los de Madrid" es negar los hechos y ya, para acabar de "arreglarlo" todo, tratar de meter en la cárcel a Artur Mas, Presidente de Catalunya reelegido mayoritariamente, y a la vicepresidenta.
Y para más inri lo llaman ante el juez en el 75 aniversario del fusilamiento de Companys, presidente de Catalunya. El único presidente democrático fusilado de toda Europa.

Menos luces ya no se pueden tener. Caminamos peligrosamente hacia el abismo.








 

dissabte, 19 de setembre del 2015

¡Cuántas mentiras!



Cada día me cansa más escuchar a tanto incompetente, a tanto analfabeto y a tantas personas que nos toman por tontos a los catalanes asustándonos con cosas que no se las creen ni ellos.

A toque de silbato peperosociata todas las fuerzas fácticas españolas salen en tropel a augurar las mayores desgracias si Catalunya se independiza.
Desde los empresarios adictos al régimen hasta los banqueros diciendo que se irían de aquí si gana la opción independentista. No nos caerá esa breva.

El cuento de terror preferido por casi todos los metemiedos es el de que Catalunya saldría al día siguiente de su independencia de la Unión Europea.
Hay que ser idiota para hacer tal afirmación. Si algo caracteriza a la UE es su pragmatismo; y ese pragmatismo llevaría a la Merkel a obligar a todos a dejar dentro a Catalunya.
Primero porque Catalunya sería un contribuyente neto; es decir, daría más de lo que recibiría, y a nadie le interesa echar a los ricos y recoger a los pobres.
Segundo porque si no han podido echar a la arruinada y quebrada Grecia menos echarían a una de las regiones más ricas de Europa.
Tercero ¿a quién le iba interesar pasar por un país con fronteras con todas las mercancías con destino España y Portugal y desde estas todas las exportaciones con destino a Europa?

Pero quizás todo esto se pueda tildar de especulaciones. Podría ser.

Pero hay una cosa que no es una especulación,sino un hecho. Según esa famosa constitución que es tan intocable y sagrada para todos los nacionalistas españoles, todos los españoles sin excepción (y los catalanes somos de momento españoles de pleno derecho, les guste o no, nos guste o no) todos los españoles repito, tienen garantizada la nacionalidad española de por vida.
Eso significa que en el caso de una hipotética independencia catalana todos los catalanes (nos guste o no, les guste o no) seguiríamos siendo españoles de pleno derecho hasta nuestra muerte. Otra cosa bien distinta sería los catalanes nacidos después de la independencia.

Si eso es así, que lo es, que algún iluminado de estos catastrofistas me explique como la Unión Europea podría echar a siete millones y medio de "españoles" sin echar a los cuarenta millones restantes. Sencillamente, es imposible. Por eso me he permitido llamar idiota a los que aseguran la salida de Catalunya de la Unión Europea.

Ese "señor" que le pegó un portazo a Mas y se reía de él y de todos los catalanes menospreciando a todo un pueblo con ello, tiene que estar (y se le nota) bastante acojonado con la que ha liado y con lo que se le viene encima. Pues le está muy bien empleado; no se puede menospreciar, atacar, expoliar, herir y anular a todo un pueblo sin esperar nada a cambio. Fue sembrando más que viento y ahora recoge tempestades.
Muy mal tiene que ver las cosas para pedirle que le echen un cable a tanta gente: Obama, Merkel, Cameron, empresarios, banqueros, etc. etc.
Ahora no tiene ni idea de como parar lo que él mismo puso en marcha con su ineptitud y su miopía política; porque ahora ya no puede mandar al ejercito a matar catalanes como han hecho siempre desde el imperio. Porque si lo hace a la que echan de la UE es a España.








     

dimarts, 15 de setembre del 2015

Un cuento real


Érase una vez una familia que tenía muchos, muchos hijos. En total llegaron a ser 17.
Al principio, cuando eran pequeños los hijos, todos se llevaban bien; luego, cuando se hicieron mayores y los padres no supieron controlar la situación comenzaron los problemas.

El padre no supo ver que tenía varios hijos muy trabajadores, algunos no tanto y otros eran unos vagos redomados.
Su ceguera le llevó incluso a marginar a los que más trabajaban, a los que más dinero aportaban a la economía de la casa. El padre y sus hermanos gandules se pusieron de acuerdo y en lugar de tratarlos bien y compensarles por su esfuerzo lo único que hacían era criticarlos por todo, no respetar sus ideas y costumbres, quitarles casi todo su dinero, su dignidad, su personalidad, su porvenir. Todo.

Se daba la injusticia de que el padre se quedaba con el dinero de los más trabajadores y se lo repartía a los más vagos, que de esta forma vivían mucho mejor y con más dinero que los que trabajaban de sol a sol. La injusticia era tal que los vagos derrochaban alegremente el dinero de sus hermanos trabajadores, los cuales no recibían dinero ni para estudiar ni para ir al médico, dándose la triste circunstancia de ser los más pobres pudiendo ser los más ricos.

Había un hijo, el mayor, que, cansado de la situación, fue a hablar con su padre para pedirle que le dejara administrar el dinero que ganaba con tanto esfuerzo, entregando la cantidad suficiente para sus gastos y para ayudar a los demás hermanos (dos de ellos ya lo hacían así), siendo así solidario con toda la familia, parte de la cual ni se lo merecía, pues, aparte de no querer trabajar y vivir de él, estaban siempre criticándolo, ridiculizándolo y haciendo ver que no era de la familia.
El padre ni lo escuchó; se limitó simplemente a decirle que no, que él tendría que seguir trabajando y aportando todo lo que ganaba eternamente. Que no tenía ningún derecho y que no se pusiera tonto porque le quitaría lo poco que tenía, como así hizo después.
El hijo solamente le dijo que ese no era el camino, que si se le cerraban todas las puertas solo le quedaba una salida: irse de casa. El padre se reía en su cara diciéndole que eso era imposible, que ya se encargaría él de impedirlo.

Ese hijo mayor fue viendo cómo su padre lo iba machacando poco a poco, quitándole lo poco que tenía, anulándolo completamente y dándole cada vez menos dinero para sus gastos.
Encima a todas horas y a todo el mundo le iba contando que su hijo mayor era un bastardo, lo peor del mundo, y que acabaría metiéndolo en la cárcel. 

Ante tanta injusticia ese hijo mayor vio que no tenía más salida que irse de casa y montarse por su cuenta. Lo intentó todo por las buenas, pero el padre y casi todos los hermanos se lo impedían de malas maneras. No había forma humana de poder irse de casa, de emanciparse.

Ahora está intentándolo por las buenas, como siempre, con el último tren que le queda para coger. Pero si no le dejan coger ese tren la venganza del padre y de los hermanos díscolos será terrible. Seguramente este sería el triste final de ese hijo mayor que tanto ha luchado por el bien de su familia. Esa familia que tendría que estarle eternamente agradecida será la que acabará con él para siempre.


Esta es la historia (no es un cuento) de la familia España.