dijous, 23 de febrer del 2017

Decir la verdad sale caro




Lo peor de la democracia, de esta democracia, no es la corrupción, siendo gravísima. Lo peor que tenemos es que en todos los partidos ocurre lo mismo: los más preparados, las cabezas mejor amuebladas, no duran mucho. Siempre son barridos o por el dirigente “único” o por el aparato del partido, quedando de esa manera en los cuadros dirigentes únicamente los más pelotas, los más mediocres y los menos íntegros. De ahí tanta corrupción y tanta ineptitud.
Hoy día nadie, en ningún partido, puede decir libremente lo que en realidad piensa. Bueno, sí que los hay, pero todos van cayendo rápidamente en el ostracismo y el olvido. Los pasan rápidamente a un segundo o tercer plano o directamente a la calle.

Todos conocemos casos por doquier, por tanto no hace falta mencionarlos uno a uno. Solamente quiero poner un ejemplo para ilustrarlo.
Nadie más lejos de mis ideas y mis simpatías que Esperanza Aguirre. Pero a todo el mundo lo valoro por su inteligencia y capacidad antes que por sus ideas.
Pues bien, esa mujer es un claro ejemplo de lo anteriormente expuesto. Es de las poquitas personas en el PP que se atreven a decirle las verdades al zote que tienen de jefe. Y claro, así le va.
Acabo de ver unas declaraciones de Esperanza que me ratifican en lo que pienso de ella: que tiene un par. Le ha dicho a un reportero que la equivocación más grande de la transición fue darle la autonomía a todas las regiones. Que no hacía falta dársela más que a las que son diferentes y las pidieron: Catalunya y Euskadi. Que la mayoría (aparte de estas dos) no la querían ni las quieren para nada. Que no se pueden mantener diecisiete parlamentos con sus respectivos gobiernos. Y lo más importante: que fueron creadas para contentar a Catalunya y Euskadi y ahora son las que más a disgusto se encuentran con este sistema autonómico.  

Sí señor. Eso son verdades como puños. Eso es hablar claro y llamar a las cosas por su nombre. Así deberían ser todos los políticos y no unos falsos que dicen lo contrario de lo que piensan para quedar bien. Yo sé que hay muchas cosas que no son políticamente correctas decirlas, pero ya va siendo hora de que dejen de engañarnos y se digan las cosas como realmente son. Y al que no le guste que le eche azúcar. Solo así se podrán afrontar verdaderamente los problemas. Maquillándolos, tergiversándolos y ocultándolos, que es lo que hace Rajoy, no se van a solucionar nunca.


Chapó por Esperanza Aguirre por decir claramente lo que es la realidad, pero hablar tan claro la está saliendo muy caro. Prácticamente ya han acabado con ella, lo mismo que hicieron con Gallardón. Pero los que acaban con personas inteligentes para que no les hagan sombra demuestran ser muy poco inteligentes; y al final nadarán en su propia mierda.