dimarts, 24 de febrer del 2015

Preguntas tontas


A Correos ¿por qué le pusieron un nombre tan malsonante?

Si Ana Torroja te firma un autógrafo ¿es mecanografía?

¿No seremos los pobres de los países ricos los que “solidariamente” les damos dinero a los ricos de los países pobres?

Si son los bancos los que tienen el dinero ¿por qué hemos tenido que darle los que no tenemos un duro miles de millones a los bancos?

Si los bancos tienen miles de pisos que no pueden vender ¿por qué le quitan los pisos a los pobres?

Si a dos gatos, que tienen siete vidas cada uno, los atropella un 4 X 4, que son dieciséis, ¿mueren los dos gatos?

Si metes a una gallina joven en la sauna ¿puedes decir que te suda la polla?

Si a una porción de mar que se adentra en la tierra se le llama golfo ¿Por qué a una porción de tierra que se adentra en el mar se le llama cabo?

¿Por qué pone en los furgones de la guardia civil “atestados” si solo van dos personas?

Si las mujeres en su boda, el día más feliz de su vida, van de blanco, ¿por qué los hombres van de negro?

Si el macho de la gallina es el pollo, el macho de la oca ¿Qué es, el parchís?

¿Pueden los de Podemos ganar las elecciones y los demás no pueden?

Y si los de Podemos no pueden ganarlas ¿se cambiarán el nombre?

Si te caes y te pegas un buen porrazo ¿por qué te preguntan si te has hecho daño?

¿Por qué Rajoy te quita el 20 % si te toca la lotería? ¿No sería más lógico que te tocara el 80 %?

Antes se llamaba quebrar, luego suspensión de pagos y ahora concurso de acreedores. ¿Por qué se le cambia tanto el nombre a irse a la mierda?


Y la más tonta: ¿Por qué los osos polares nunca se comen a los pingüinos?











dilluns, 16 de febrer del 2015

Solidaridad


Los que me conocen saben muy bien que soy solidario con los demás; que si tengo que compartir algo con quien sea lo hago y disfruto haciéndolo. Soy infinitamente más feliz dando que no recibiendo algo de otro.
Pero una cosa es ayudar a los demás voluntariamente, dentro de nuestras posibilidades, y otra bien distinta es que me obliguen a ser solidario. Eso se puede llamar de muchas formas, pero nunca se puede llamar solidaridad.

Tengo mi dinero, cobro mi pensión (antes mi nómina) y pago mis recibos desde hace muchos años, más de cuarenta años, en la caja (ahora banco) más famosa que hay.
Antes me daban intereses, me regalaban de vez en cuando algo, y por supuesto no me cobraban comisiones.
Todo eso pasó a la historia. De golpe me quitan todos los detalles, dejan de pagar intereses y encima comienzan a cobrar comisiones por todo.
El tener todos mis ahorros en el banco me cuesta 48 euros anualmente. Eso si no hago gestiones. Por sacar parte de mi dinero para pagar un coche me cobraron 60 euros.

Fui a hablar con el director de mi sucursal y le dije que no estaba dispuesto a pagar por mi dinero, con el cual ellos están negociando y prestando a un 9 %.
Me dijo que el dinero que me cobran es para “su obra benéfica” y que esa era la forma de que yo fuera solidario. Yo le contesté que yo soy solidario con quien quiero y cuando quiero, pero nunca voy a serlo con un banco. Porque ningún banco le regala nada a nadie. Antes al contrario; cuando nos prestan un dinero tenemos que devolver casi el doble.
He mirado otros bancos: más de lo mismo.

Lo que me irrita infinitamente es que encima de todo esto nos han obligado a ser “solidarios” a la fuerza con los bancos.
En este país somos tan idiotas que los que no tenemos un duro hemos sido obligados a endeudarnos hasta las cejas para darles una millonada a los señores banqueros. A los que encima salen cada año presumiendo que han ganado miles de millones. ¿Cuándo van a devolver el rescate que hemos pagado entre todos los españoles?  Nunca.

Entre todos, políticos, banqueros, sindicatos, empresarios, etc. nos han arruinado a todos. Ahora somos mucho más pobres que hace muchos años. Y lo que es peor: nos han endeudado tanto que ni nuestros nietos podrán pagar semejante trampa.
¿Y se extrañan de que haya surgido un partido cómo Podemos?  No es que ha nacido; es que lo han creado ellos.
Si gana Podemos vamos a irnos todos a la miseria de Venezuela. Pero ellos lo van a pasar aún peor. Nosotros estamos acostumbrados a la miseria; ellos no.

¡Banca nacionalizada ya!

Posdata: Lo mismo ocurre con los políticos del norte y del sur. Llevamos casi cuarenta años desde las autonomías “ricas” del norte mandando dinero a las “pobres” del sur.
Primero nos dijeron que había que modernizarlas para que pudieran desarrollarse por sí mismas. Hace ya muchos años que Extremadura y Andalucía tienen mejores carreteras que Catalunya. Se han hecho miles y miles de Km. de autovías. En Catalunya ni una.
Seguimos mandando miles de millones al sur y aquí cerrando hospitales por no cumplir el gobierno central ni con lo que nos pertenece por ley.
Y todavía tengo que oír a un presidente sureño decir que los catalanes tendremos siempre la obligación de ser “solidarios” con ellos.

Vamos, que hay que darle al pobre de turno lo que él te exija, por cojones y eternamente. 
De esa manera él podrá vivir mucho mejor que tú. 

A eso le llaman solidaridad.

Alguien definió la solidaridad internacional como el dinero que le daban los pobres de los países ricos a los ricos de los países pobres. Pues eso.






dijous, 12 de febrer del 2015

Malos tiempos




Solemos pensar que los tiempos en que la gente estaba siempre guerreando, luchando eternamente unos contra otros, han pasado ya a la historia.
A menudo creemos que el mundo está tranquilo y en paz. Ello se debe a que la inmensa mayoría de españoles no ha conocido una guerra, y eso nos hace creer que siempre ha sido así, que todos los países son como nosotros en la actualidad y que las “batallitas” que les hemos oído a nuestros abuelos son como el cuento de la caperucita.

Estamos muy equivocados. Hace tan solo 76 años los españoles se estaban matando unos a otros, hermanos contra hermanos, la más cruel de todas las guerras posibles.
Pero es que hace 70 años toda Europa se estaba desangrando en la más feroz guerra conocida hasta ahora. Millones de muertos tirados por los campos de esa isla de paz que es ahora mismo la Unión Europea.

Solemos pensar los que no hemos conocido la barbarie de la guerra que esto va a seguir eternamente en paz, como estamos ahora.
Error. Ahora mismo, aparte de un montón de guerras en todo el mundo, tenemos una guerra en el mismo corazón de Europa. En estos momentos hay muchas personas de un país culto y civilizado que se han quedado sin casa, sin agua para beber, sin electricidad y sin alimentos en un país hermano europeo. Y lo que es peor: las vidas perdidas y los heridos. Los huérfanos y las viudas. Los padres que han perdido a sus hijos.

Todo eso está pasando ante la indiferencia de los países vecinos, a los que el presidente de ese pueblo ha pedido ayuda desesperadamente.
Me estoy refiriendo naturalmente a Ucrania. Un país hermano que ha visto como la todopoderosa Rusia ha invadido sus fronteras y se ha anexionado toda la península de Crimea. Pero todavía le ha parecido poco y sigue avanzando por el sureste con la ayuda de los habitantes de etnia rusa. Parece ser que quiere una gran parte del territorio ucraniano, sino toda la nación.

La gran pregunta sería: ¿hasta dónde quiere llegar Putin? ¿Se conformará con Ucrania o seguirá avanzando como ya ocurrió con otro personaje de siniestro recuerdo?
¿No sería lo mejor pararlo ahora ayudando a Ucrania que lamentarlo luego con una más que  posible expansión del antaño imperio soviético?

Mucho me temo que los días de vino y rosas, de paz y bienestar en Europa tocan a su fin.
Es posible incluso que esa sea la única salida a la enorme crisis que padece el viejo continente: la guerra. Esa ha sido tradicionalmente la salida a todas las crisis. No soluciona nada, pero los que quedan tienen trabajo reconstruyendo todo lo que se ha destruido.

Ojalá me equivoque, pero veo el fin de la paz y el bienestar. Veo que llegan tiempos de luchas, invasiones y guerras. Veo que el hombre ha cambiado muy poco desde que usaba lanzas, flechas y catapultas.

Hay un dicho que le viene al pelo a la actual situación: Si quieres la paz prepárate para la guerra.