En este país llamado España se está llegando a un grado de
idiotez colectiva altamente preocupante.
Yo sé que me voy a meter en un jardín muy peligroso. (No
tendría que serlo si nos atenemos a la tan cacareada Constitución). Según esta
yo puedo expresar libremente mi opinión; pero ya sabemos que hay opiniones que
no se pueden decir.
Estos días estoy hasta las narices de la que se ha liado con
un dichoso autobús de color naranja. No seré yo quien lo defienda. Me parece
una imbecilidad. Pero mayor imbecilidad es el autobús de color verde que ha
fletado un idiota que se la da de gracioso.
Lo que me irrita no son los autobuses. Lo que me tiene
cansado es que en todas partes critican, prohíben y apedrean al naranja y sin
embargo reciben con vítores y aplausos al verde.
Pero ya lo que me ha sacado de mis casillas es la que está
liando una señora de Huelva. (Espero que no se ofenda por llamarla señora; lo
hago con el mayor de mis respetos).
Mira por donde se ha fijado en que el diccionario de la RAE
pone que el sexo débil es el conjunto de mujeres.
Increíble. Nadie habíamos oído
jamás decir el sexo débil refiriéndose a las mujeres. Es una novedad absoluta.
De todos es sabido que las mujeres son las que más peso levantan en halterofilia
y las que abusan de los hombres por su mayor fuerza.
El problema no es que alguien repare en una tontería. El problema
viene cuando esa tontería se va agrandando y se convierte en noticia de los
telediarios y en preocupación nacional, hasta el punto que ya los sesudos académicos
están estudiando cambiarla.
Esto es lo que pone en el diccionario sobre el sexo.
(Expresiones sobre el sexo):
bello sexo
sexo débil
1. m. Conjunto de las mujeres.
sexo feo
sexo fuerte
1. m. Conjunto de los hombres.
De lo que se deduce lo siguiente: si bello sexo es igual a
sexo débil y éste es igual al conjunto de las mujeres se está afirmando que
todas las mujeres son muy bellas.
Siguiendo al pie de la letra este razonamiento: si sexo feo
es igual a sexo fuerte y éste es igual al conjunto de los hombres se está
afirmando que todos los hombres somos muy feos. ¡Hombre, en mi caso es verdad;
soy muy feo!
Pero vamos a ver. Ni todos los hombres son muy feos ni todas
las mujeres son tan guapas.
Aquí los únicos que deberíamos haber protestado enérgicamente
somos los hombres. Motivos tenemos sobrados para ello. Somos nosotros los
agraviados.
Pues nada. Nos callamos como siempre y encima la lía parda
una señora de Huelva.
Decididamente no está de moda haber nacido hombre.
Decididamente el colapso general de este país por idiotez colectiva está a
punto de caramelo.