Y yo me pregunto. ¿Qué
es lo que hace morir casi sin darnos cuenta un gran amor? No lo sé. Como
tampoco sé el porqué del gran misterio de esos amores, a veces platónicos, que
duran toda la vida.
No puedo entender cómo alguien puede seguir locamente enamorado de alguien con quién apenas tuvo una breve relación en su juventud hasta el día de su muerte, ya en su vejez.
No puedo entender cómo alguien puede seguir locamente enamorado de alguien con quién apenas tuvo una breve relación en su juventud hasta el día de su muerte, ya en su vejez.
Pero nadie tiene que explicármelo. Sencillamente es la
sinrazón del corazón, que sigo pensando que es algo más que un músculo que
bombea la sangre.
El raciocinio, la mente, te dice muy claro que es un
sinsentido, que eres idiota por seguir queriendo a alguien que ya ni te
recuerda. Pero el cerebro nada puede hacer ante la furia de un corazón
desbocado que no puede ni quiere dejar de amar a esa persona.
Es como un choque de trenes. Es la razón contra los
sentimientos, la mente contra el corazón.
Y nadie sabe por qué en ese enfrentamiento siempre va a
perder la razón, que es lo que distingue al ser humano, ante un sentimiento
absurdo, sin sentido, sin lógica, sin esperanza.
Por mucho que la mente trate de borrar unos recuerdos, por
mucho que se intente olvidar a esa persona totalmente inaccesible para ti,
siempre el corazón va a ganarle la batalla y hará que esa persona esté
continuamente en tu mente.
Estamos en una sociedad materialista y consumista en la que
parece que con regalar por Sant Jordi una rosa o un libro a la persona amada ya
está todo solucionado.
No. Muchas veces esto se hace por compromiso, simplemente
porque hay que hacerlo. Pero cuanta gente habrá que se regalen la rosa o el
libro y sientan en su corazón el deseo de regalárselo a esa otra persona a la
que perdieron para siempre. A ese amor, a veces platónico, del que jamás va a
poder desprenderse su corazón.
Mi deseo es que hoy, día de Sant Jordi, le hayáis regalado la rosa o el libro a quien de verdad
lleváis en vuestro corazón. No todo el mundo tiene esa suerte.
Feliz día de Sant Jordi.