divendres, 24 d’abril del 2015

Amor platónico. Amor eterno.


A veces, muchas veces, el amor se acaba. A veces, muchas veces, el amor es eterno.

Y yo me pregunto.  ¿Qué es lo que hace morir casi sin darnos cuenta un gran amor? No lo sé. Como tampoco sé el porqué del gran misterio de esos amores, a veces platónicos, que duran toda la vida.
No puedo entender cómo alguien puede seguir locamente enamorado de alguien con quién apenas tuvo una breve relación en su juventud hasta el día de su muerte, ya en su vejez.

Pero nadie tiene que explicármelo. Sencillamente es la sinrazón del corazón, que sigo pensando que es algo más que un músculo que bombea la sangre.
El raciocinio, la mente, te dice muy claro que es un sinsentido, que eres idiota por seguir queriendo a alguien que ya ni te recuerda. Pero el cerebro nada puede hacer ante la furia de un corazón desbocado que no puede ni quiere dejar de amar a esa persona.
Es como un choque de trenes. Es la razón contra los sentimientos, la mente contra el corazón.
Y nadie sabe por qué en ese enfrentamiento siempre va a perder la razón, que es lo que distingue al ser humano, ante un sentimiento absurdo, sin sentido, sin lógica, sin esperanza.
Por mucho que la mente trate de borrar unos recuerdos, por mucho que se intente olvidar a esa persona totalmente inaccesible para ti, siempre el corazón va a ganarle la batalla y hará que esa persona esté continuamente en tu mente.

Estamos en una sociedad materialista y consumista en la que parece que con regalar por Sant Jordi una rosa o un libro a la persona amada ya está todo solucionado.
No. Muchas veces esto se hace por compromiso, simplemente porque hay que hacerlo. Pero cuanta gente habrá que se regalen la rosa o el libro y sientan en su corazón el deseo de regalárselo a esa otra persona a la que perdieron para siempre. A ese amor, a veces platónico, del que jamás va a poder desprenderse su corazón.

Mi deseo es que hoy, día de Sant Jordi, le hayáis  regalado la rosa o el libro a quien de verdad lleváis en vuestro corazón. No todo el mundo tiene esa suerte.  


Feliz día de Sant Jordi.