![]() |
Desde que era un adolescente hasta hoy siempre ha sido muy complicado para mí expresar mis sentimientos a la persona que más me ha importado en cada momento. Cuando era un imberbe pensaba que era por mi timidez, natural en cualquier adolescente. Luego, con el paso de los años, me he dado cuenta que no era sólo por eso. Hay otros muchos condicionantes de por medio.
Supongo, ya no estoy seguro de nada, que el principal causante de esa dificultad para abrirme a los que de verdad me importan es el miedo. El miedo a no ser bien entendido. El miedo a ser rechazado. El miedo al ridículo. El miedo a perder lo poco que tenía.
Ese mismo miedo es el que tantas veces me ha hecho quedar en ridículo, me ha hecho un incomprendido, me ha hecho parecer tonto; pero sobre todo, me ha hecho perder a muchas personas que significaron mucho para mí. Personas que me dejaron una profunda huella que me acompañará siempre.
Todo esto lleva a la lógica conclusión de que soy un cobarde. No lo creo. En esta vida jamás me ha dado miedo ninguna situación por peligrosa que fuera. El tiempo se ha encargado de demostrar mi arrojo y a veces hasta mi temeridad ante cualquier tipo de peligro.
¿Entonces por qué siento esa dificultad y ese temor a mostrarme tal como soy interiormente ante las personas importantes de mi vida?
Supongo que cada uno nacemos con unas características predefinidas que no podemos cambiar. Lo cual no deja de ser una putada. A nadie le gusta nacer feo. A nadie le gusta salir tímido. A nadie le gusta ser pequeño.
A mí no me gusta mi dificultad para mostrar mis sentimientos, como no me gustan otras muchas cosas mías. Pero no queda más remedio que aguantarse con el destino que nos ha tocado vivir.
!Qué distinto hubiera sido todo de haber tenido facilidad para comunicarme! !Pero quién sabe! A lo mejor mi vida habría sido mucho peor de lo que ha sido. O mejor. Nunca lo sabré.








