divendres, 30 de març del 2012

Los cambios


Soy de una generación en la que tuvimos que callar de niños, de jóvenes y de no tan jóvenes. Eran los tiempos del respeto a los mayores, de la buena educación, del callarte te dijeran lo que te dijeran y de soportar estoicamente  los abusos de los mayores.
Eran los tiempos en que cualquier persona mayor se creía con derecho a reírse, mofarse, ridiculizar y acomplejar a cualquier niño, adolescente o jovenzuelo que se pusiera por delante. Eran los tiempos en los que a los padres había que tratarlos de usted. Eran los tiempos en que a ningún hombre se le hubiera ocurrido fumar delante de su padre, como mínimo hasta volver de la mili. 
Como estamos en un país que funciona por la ley del péndulo (nos vamos de un extremo al otro) ahora todo se ha vuelto del revés.
Antes para ser un señor respetable tenías que tener más de cuarenta años. Ahora a partir de la cuarentena eres un viejo caduco, que no entiendes de nada y que en ningún trabajo te quieren por que te has quedado obsoleto.
Antes los padres tenían el derecho a moler a palos a sus hijos si hacían una travesura y a veces sin hacerla. Ahora son los hijos los únicos que tienen derechos; los padres no pueden ni defenderse cuando un hijo se desmadra y les ataca.
Antes los profesores te rompían reglas pegándote y coscorrones mil. Ahora son los alumnos los que les pegan a los profesores y estos no pueden ni defenderse.
Yo creo que no sabemos encontrar un equilibrio. Ni tanto ni tan calvo.
Aristóteles dijo, hace aproximadamente 2350 años, que la virtud está en el término medio. En España no hay manera de encontrar ese término medio.

dimecres, 28 de març del 2012

La veritat



Tinc un dubte. Afecta l'idioma que fem servir a la nostra manera de pensar? Influeix en la nostra percepció de les coses? ¿Veu el mateix el món un àrab que un suec?
Dels dos idiomes que parlo i en què puc pensar indistintament (no compto els que entenc una mica) de vegades tinc diferents sensacions d'una mateixa realitat. Ha de ser allò de que res és veritat i res és mentida, tot depèn del color del vidre amb què es mira.
De fet la veritat absoluta no existeix. Cadascú té la seva pròpia veritat.

Lo que nos espera a todos.


 Estamos viviendo en una sociedad que lo único que  prima es el consumo, la eterna juventud, la belleza corporal, el enriquecimiento rápido y la competitividad.
Nadie quiere oír hablar de lo único que tenemos seguro: la muerte.
No nos damos cuenta que muchas veces consumimos cosas inútiles, de las cuales podríamos prescindir. No nos damos cuenta que la juventud es la única “enfermedad” que se cura con los años y que, hagamos lo que hagamos, nos haremos viejos. No nos damos cuenta que todos no podemos ser guapos y que el que lo es ahora, mañana no lo será. No nos damos cuenta de que el dinero no hace la felicidad ni compra lo más importante de la vida. No nos damos cuenta que por muy bien que lo hagamos, siempre habrá alguien que lo hará mejor.
Tenemos que mirar más hacia dentro y menos hacia fuera: lo verdaderamente importante del ser humano está dentro de él.
Vivamos cada momento de nuestra vida como si fuera el último. No nos obsesionemos con lo material; nada perdura. No dejemos para un día especial cosas importantes; ese día especial puede no llegar. No compitamos tanto con los demás; compartamos.
Y sobre todo, preparémonos para lo que tiene que venir, no sea cosa que nos pille por sorpresa.
Resumiendo: hay que vivir intensamente cada momento de nuestra vida, disfrutar de las cosas que, con las prisas de hoy día, a veces pasan desapercibidas: la familia, los amigos, el tiempo libre, la naturaleza, la belleza de una flor, etc. Todo lo que no se puede comprar con dinero. 

dimarts, 27 de març del 2012


¿Somos una casualidad? 
La ciencia oficial nos dice que el ser humano no es más que el producto de una evolución natural dentro de los seres vivos y estos una consecuencia lógica de unos ciertos factores ambientales que se dieron en este planeta.
No soy científico y por tanto no voy a rebatir sus tesis. Tan sólo quiero dejar aquí mi pensamiento.
¿Cuantos millones de variables tuvieron que darse, si eso es así, para que primero naciera la vida y después evolucionara hasta llegar a nosotros?
¿Por qué en ningún planeta conocido, aparte de este, se han dado jamás ni las más mínimas condiciones para que naciera la vida?
Yo creo que es más improbable que estemos aquí como el desarrollo de una ameba, que acertar la primitiva. Para eso tenemos una probabilidad entre 33 millones. Para la evolución tendríamos una posibilidad entre un número casi infinito.
Por otro lado, si somos un producto de la evolución ¿para qué hemos desarrollado la necesidad de creer en algo? Todas las culturas de la tierra tienen o han tenido una creencia en el más allá. Si no existiera Dios ¿para qué desarrollar en nuestra mente esa necesidad de creer? No lo veo lógico ni práctico.
Seremos el producto de trillones de trillones de casualidades. Pero es que yo no creo en las casualidades.

Com canvia gairebé tot en cinc mesos

Ahir vaig sortir a passejar de bon matí, com faig cada dia, al camp acostumat, just al costat del meu poble.  Anaba com sempre amb el meu gos, un Beagle de dos colors i una mida enorme, dues vagades mes gran del que es normal en aquesta raça. El meu fill li va posar de nom Lex i malgrat que mai em va agradar aquest nom, ja estic acostumat a cridar-lo amb aquest mot i fa mol de temps que va passar a ser un més de nosaltres.
És temps de figues i aquest frut es el que més m'agrada, sobre tot agafar-lo directament de la figuera i menjar-lo en el mateix lloc.
On anem hi han nombroses figueres, cadascuna d'una varietat diferent però totes amb figues dolces, penjant amb el coll torçut, clivellades i moltas d'elles "plorant" per l'ull una llàgrima de mel.
Això per mi es la major temtació que hi ha al món.
Diuan que el millor de les temtacions és caure-hi i jo sovint caic en elles.

Això ho vaig escriure el vint de octobre de 2011 i el següent ho he escrit el vint-i-set de març de 2012.

A passat gairebé sis mesos des de l'últim pensament que vaig escriure.
En aquest temps han pasat moltes coses i no totes bones.
En primer lloc, fa cuatre mesos que va morir Lex, el meu volgut gos.
De cop es va quedar invàlit, sense poder moure les potes del darrere. Els veterinaris van dir que no es podía fer res; i amb tot el dolor del meu cor, van haver de sacrificar-ho.
Mai vaig pensar que ho estimava tant. No mes cuan faltan els éssers estimats t'adones del que els estimes, i ja és tard.
De seguida, em veure'm tan afligit, els meus fills em van portar un altre cadell, aqueta vegada de labrador. Avuí, encara que cap gos pot sustituir al meu Lex, ja li he agafat tant d'afecte com a l'anterior.
La veritat és que és una delicia, tot afecte, bo, dòcil, obedient i tranquil. El seu nom és Duc i espero i desitjo tenir mes sort amb ell que amb el Lex.