dijous, 12 de febrer del 2015

Malos tiempos




Solemos pensar que los tiempos en que la gente estaba siempre guerreando, luchando eternamente unos contra otros, han pasado ya a la historia.
A menudo creemos que el mundo está tranquilo y en paz. Ello se debe a que la inmensa mayoría de españoles no ha conocido una guerra, y eso nos hace creer que siempre ha sido así, que todos los países son como nosotros en la actualidad y que las “batallitas” que les hemos oído a nuestros abuelos son como el cuento de la caperucita.

Estamos muy equivocados. Hace tan solo 76 años los españoles se estaban matando unos a otros, hermanos contra hermanos, la más cruel de todas las guerras posibles.
Pero es que hace 70 años toda Europa se estaba desangrando en la más feroz guerra conocida hasta ahora. Millones de muertos tirados por los campos de esa isla de paz que es ahora mismo la Unión Europea.

Solemos pensar los que no hemos conocido la barbarie de la guerra que esto va a seguir eternamente en paz, como estamos ahora.
Error. Ahora mismo, aparte de un montón de guerras en todo el mundo, tenemos una guerra en el mismo corazón de Europa. En estos momentos hay muchas personas de un país culto y civilizado que se han quedado sin casa, sin agua para beber, sin electricidad y sin alimentos en un país hermano europeo. Y lo que es peor: las vidas perdidas y los heridos. Los huérfanos y las viudas. Los padres que han perdido a sus hijos.

Todo eso está pasando ante la indiferencia de los países vecinos, a los que el presidente de ese pueblo ha pedido ayuda desesperadamente.
Me estoy refiriendo naturalmente a Ucrania. Un país hermano que ha visto como la todopoderosa Rusia ha invadido sus fronteras y se ha anexionado toda la península de Crimea. Pero todavía le ha parecido poco y sigue avanzando por el sureste con la ayuda de los habitantes de etnia rusa. Parece ser que quiere una gran parte del territorio ucraniano, sino toda la nación.

La gran pregunta sería: ¿hasta dónde quiere llegar Putin? ¿Se conformará con Ucrania o seguirá avanzando como ya ocurrió con otro personaje de siniestro recuerdo?
¿No sería lo mejor pararlo ahora ayudando a Ucrania que lamentarlo luego con una más que  posible expansión del antaño imperio soviético?

Mucho me temo que los días de vino y rosas, de paz y bienestar en Europa tocan a su fin.
Es posible incluso que esa sea la única salida a la enorme crisis que padece el viejo continente: la guerra. Esa ha sido tradicionalmente la salida a todas las crisis. No soluciona nada, pero los que quedan tienen trabajo reconstruyendo todo lo que se ha destruido.

Ojalá me equivoque, pero veo el fin de la paz y el bienestar. Veo que llegan tiempos de luchas, invasiones y guerras. Veo que el hombre ha cambiado muy poco desde que usaba lanzas, flechas y catapultas.

Hay un dicho que le viene al pelo a la actual situación: Si quieres la paz prepárate para la guerra.


  






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