
Ya me duelen los oídos, la vista y hasta el alma de ver como
cada día los telediarios y otros programas de las distintas televisiones de
Madrid se meten con Catalunya, con sus políticos, con su idioma, con su cultura
y con sus gentes. Siempre con infamias, mentiras y calumnias. Siempre con un desprecio total y un desconocimiento absoluto de la realidad catalana.
Para ellos, los nacionalistas vascos y catalanes son la
causa de todos los males que aquejan a su querida España. (La delincuencia de
sus políticos y el ladronicio generalizado no tiene importancia).
¿Tan difícil es para ellos entender lo que pone en su intocable Constitución? En ella se dice que España está compuesta por regiones y “nacionalidades”,
refiriéndose claramente a Catalunya, Euskadi y Galicia. Luego si estas son
reconocidas como naciones, lo que realmente son, nadie debería de extrañarse
que exista el nacionalismo catalán, vasco o gallego. Es lo más lógico del
mundo.
Lo único que se le puede pedir a cualquier partido político
es que sea democrático, y los partidos políticos catalanes lo son todos,
incluso más que algunos españoles.
Naturalmente defienden a Catalunya, faltaría más.
Exactamente igual que los partidos españoles defienden a España o los franceses
a Francia. Lo contrario sería traicionar a su pueblo.
Nadie en cambio parece darse cuenta fuera de Catalunya del
nuevo auge del nacionalismo español y de que este es mucho más intenso y fuerte
que el catalán. Ese sí que es peligroso. Ese ha sido el que siempre nos ha
llevado al enfrentamiento y a matarnos entre nosotros. Ese ha sido siempre el
excluyente.
La gente de la España profunda parece haber olvidado que fue
el nacionalismo español, asociado como siempre al fascismo imperialista, el que
nos llevó a una matanza entre hermanos, a cuarenta años de odio y atraso y a
ser la vergüenza de occidente.
Han pasado treinta y siete años de la muerte del mayor
nacionalista español conocido, pero por desgracia, aquello no le sirvió de lección
a mucha gente. Lamentablemente estamos volviendo a caer en los mismos errores
de entonces. Y lo más triste de todo es que muchos jóvenes que ni siquiera conocieron
aquella dictadura sangrienta sienten nostalgia de ella.
Ya lo dijo el “Excelentísimo” Sr. Don Francisco Franco
Bahamonde, el mayor patriota español de todos los tiempos: “No os preocupéis;
lo dejo todo atado y bien atado”.
¡Cuántos seguidores de Franco hay por desgracia aun en España!
Muchos sin saberlo y presumiendo de ser de izquierdas.


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