dilluns, 11 de febrer del 2013

Cosas curiosas




Conocí a un tipo que tenía una novia muy guapa. Temeroso de que lo dejara se apuntó a un gimnasio, y durante cuatro meses se machacó el cuerpo hasta conseguir una figura atlética.
Entonces la novia lo dejó de golpe por un tío que pesaba 120 kilos.


Me contaba un amigo que su primo un día se encontró su coche con los cristales rotos, todo rallado y un letrero pintado con spray que decía “Esto por ponerme los cuernos con otra, cabrón”.
Lo curioso es que el primo de mi amigo tiene 30 años, es todavía virgen y además es gay.


Hace muchos años vi una película-documental, “Este perro mundo” se llamaba, en la que salía una tribu africana en la cual  su rey-jefe tenía diez esposas, todas cautivas y enjauladas y obligadas a comer a todas horas. Le gustaban al buen señor bien gorditas. La más delgada  pasaba de los ciento cuarenta kg. La sorpresa venía al final, cuando se veía al jefe. Estaba en los huesos y pesaba cuarenta y dos kg.


Un día oí que en el autobús, que iba lleno, una señora embarazada, a punto de parto ya, pidió por favor si le cedían un asiento. Un hombre muy joven se dirigió a ella y le dijo: “Si no te hubieras abierto de piernas con todos no te verías así. Te jodes y vas de pie”.


Leía hace poco un comentario de un joven que estaba discutiendo con su madre. Esta, enfadada, le dijo lo siguiente: “Tenía que haber hecho lo que tu padre me dijo, abortar”.


Hace unos días entré a tomar un café en el bar de un chino, como no podía ser de otra manera. El hombre, con su pésimo castellano, me comentó algo muy contento. Lo único que entendí fue: “Tengo un clio”. Todavía estoy dudando si aquel buen hombre me dijo que tenía un hijo o un coche.

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