Hay silencios que mosquean. Sobre todo si los protagonizan
personas bocazas.
Últimamente me tiene muy pensativo el clamoroso silencio de
dos dirigentes peperos. Claro está que así calladitos están más guapos; pero no
es propio de ellos, ni lo normal y habitual.
¿Por qué Aznar está tan callado y desaparecido con las
satisfacciones que podría tener metiéndose con Pujol y con Catalunya?
¿Por qué Rajoy no abre la boca ya sobre Catalunya y el 9N? Artur Mas va a celebrar la consulta prohibida
y recurrida por el PP de todos modos. ¿Por qué antes tanto ruido y algarabía y
ahora tanto silencio? ¿Por qué ni una palabra sobre Pujol?
Dicen que la política hace extraños compañeros de cama. Así
es, efectivamente.
Hasta ahora todos los partidos políticos nos hacían ver que
se atacaban entre ellos a cara perro.
Nada más lejos de la realidad. Todos
se llevaban muy bien; todos se entendían y se ayudaban. A todos les unía una
cosa muy importante, la más importante: el dinero.
Todos chupaban del bote, algunos descaradamente. Todos se
tapaban sus vergüenzas. Todos estaban pringados. Todos tenían por qué callar. Y
se hicieron cómplices de la desvergüenza total.
Se creó lo que Pablo Iglesias
ha definido a la perfección: la casta. Una casta que hacía lo que quería. Una
casta que ha arrasado a la clase trabajadora, a las clases medias y al país
entero.
Pero han ocurrido dos cosas que a descontrolado totalmente a
la casta.
La primera es que le han sacado a la vaca más leche de la
que esta podía producir. Es más, yo creo que la vaca está muy enferma por falta
de cuidados y de seguir así podría incluso morir.
La segunda es Catalunya. Nadie de la casta española había
previsto que el pueblo catalán se revelara ante el saqueo, los recortes y las
continuas medidas del gobierno central para machacar al pueblo que es la
locomotora de España.
Todavía no han entendido en Madrid el verdadero alcance del
problema que ellos y solo ellos han generado en Catalunya.
¿Será el silencio de Rajoy debido a que empieza a darse cuenta
de la que ha liado triturando a los catalanes? ¿O será que tanto Rajoy como
Aznar (sin olvidar a Felipe González, que también está muy callado) están
temblando porque Jordi Pujol puede abrir la caja de los truenos?
Está muy claro que el pulso contra Catalunya ha incluido
machacar todos los símbolos catalanes: Pujol, el Barça, Estatut, Generalitat
etc. Ellos saben muy bien todos los
chanchullos de Pujol,
Pero con lo que no han contado es que Pujol también tiene
que saber de muchos chanchullos de ellos.
Siempre se han tapado unos a otros, pero al atacar
despiadadamente a Pujol no han calculado el alcance que esto puede tener para
ellos. Pujol es un viejo zorro de la política. Pujol no es un novatillo como Sánchez.
Pujol tiene que tener muchos ases guardados en la manga.
A mí me gustaría que se los sacara todos y los tirara encima
de la mesa de golpe, sin avisar.
Estoy seguro que eso haría caer de golpe lo que tan
rimbombantemente llaman “El Estado Español”. Estoy seguro que tiene material
suficiente para arrasar a la casta.
Pero no lo va a hacer. Conocemos a Pujol. Puede que se lo haya
llevado calentito, como todos. Pero tiene algo que lo diferencia y mucho de los
demás políticos que tenemos y padecemos. Él es un estadista. Y un estadista
jamás hace nada en contra del estado.
De eso se está aprovechando el gobierno de Rajoy. Pero está
jugando con fuego, porque los estadistas también son padres; y si un padre ve
como machacan a sus hijos, puede olvidarse del estado y de la madre que lo
parió.
Desde luego tienen motivos los dirigentes de la casta para
estar callados. Y hasta preocupados.
Una vez más se han vuelto a equivocar con Catalunya. Una vez
más han minusvalorado a algo que tiene más peso del que creen. Una vez más se
vuelven a creer que son todavía el imperio en el que no se ponía el sol, y que
Catalunya es una pulga a la que hay que aplastar un día sí y otro también.
Si siguen así, la historia de David y Goliat puede que
vuelva a repetirse.
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