dilluns, 13 d’octubre del 2014

Mienten más que hablan


Ayer fue el inventado e impuesto con calzador día grande de las Españas.
Lo más “importante” fue, como siempre, el desfile de las fuerzas armadas ante el flamante rey y todas las autoridades españolas y demás moscones que pululan siempre a su alrededor.

Había sin embargo clamorosas ausencias que dejaban bien claras las cosas.
España es, como dice bien claro la constitución, un estado plurinacional. Y el problema es que hay una mayoría de españoles que se niegan a reconocer esta realidad, pensando que con negar lo evidente ya está todo solucionado. Pues no. Así no solo no se arregla nada sino que todo empeora por momentos. Y de seguir por ese camino vamos a terminar como siempre: a palos.

Mala, malísima democracia es aquella que tiene que basar su día grande en un desfile militar y una ostentación de fuerza. Esta parafernalia es solo propia de dictaduras trasnochadas, que como única meta tienen el propósito de meterle miedo a sus súbditos.
En una democracia no hay súbditos;  hay ciudadanos, y como tal deben ser tratados.

Lo más lamentable de todo fue el tratamiento informativo que se le dio a lo acontecido ayer en Catalunya, concretamente en Barcelona.
No se puede contar desde Madrid a los españoles que el más rotundo de los fracasos había sido un éxito. No se puede mentir tan descaradamente a la gente poniendo al mismo nivel la manifestación españolista y la independentista. Fue patético.

Habían preparado todo para demostrar que Catalunya se siente española. Llegaron autobuses y trenes cargados de gente desde Madrid y desde toda España. También de toda Catalunya.
Pues no consiguieron llenar ni la plaza de Catalunya. Estaba como mucho media.
Las fuentes más optimistas hablan de 38.000 personas.
Hace un mes, el 11 de septiembre, los independentistas consiguieron llenar las dos vías más anchas y largas de Barcelona.
Las fuentes más pesimistas hablaron de una concentración de 1.800.000 personas. Vamos, lo mismo.

No hace falta ser un matemático para echar las cuentas y saber que lo de ayer supone, con toda la gente de fuera incluida, menos del 2,2 % de la que había hace un mes en la pro-consulta.
Pues bien, las manipuladoras televisiones, y no hablemos de prensa y radio, de Madrid tienen la caradura de contar que ha sido un éxito y que la sociedad catalana repudia la independencia. Increíble, pero cierto.

Pero ¿De verdad creen que mintiendo tan descaradamente van a conseguir algo? ¿De verdad se creen que así van a solucionar el problema? ¿De verdad cree Rajoy que prohibiéndolo todo y mintiendo a los españoles se va a salir con la suya?
Si en España hubiera una democracia jamás se habría llegado a esta situación límite. En un país democrático no se le miente a la gente. No se alienta el odio hacia una parte de ese país. No se expolia a la zona más productiva. No se le niegan sus derechos y sus leyes milenarias a un pueblo. No se le asfixia económicamente. Y, sobre todo, no se le tapa la boca prohibiéndole votar.
Todo esto que está ocurriendo solo ocurre en dictaduras bananeras o de penoso recuerdo.

38 mil a favor de seguir siendo explotados por España. Casi dos millones a favor de la independencia.


España, Rajoy, tenéis un problema muy gordo. Un problema que no se arregla mintiendo, prohibiendo o ignorando.   





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