Ayer fue el inventado e impuesto
con calzador día grande de las Españas.
Lo más “importante” fue, como
siempre, el desfile de las fuerzas armadas ante el flamante rey y todas las
autoridades españolas y demás moscones que pululan siempre a su alrededor.
Había sin embargo clamorosas
ausencias que dejaban bien claras las cosas.
España es, como dice bien claro la constitución, un estado plurinacional. Y el problema es que hay una mayoría
de españoles que se niegan a reconocer esta realidad, pensando que con negar lo
evidente ya está todo solucionado. Pues no. Así no solo no se arregla nada sino
que todo empeora por momentos. Y de seguir por ese camino vamos a terminar
como siempre: a palos.
Mala, malísima democracia es
aquella que tiene que basar su día grande en un desfile militar y una
ostentación de fuerza. Esta parafernalia es solo propia de dictaduras
trasnochadas, que como única meta tienen el propósito de meterle miedo a sus súbditos.
En una democracia no hay súbditos;
hay ciudadanos, y como tal deben ser
tratados.
Lo más lamentable de todo fue el
tratamiento informativo que se le dio a lo acontecido ayer en Catalunya,
concretamente en Barcelona.
No se puede contar desde Madrid a
los españoles que el más rotundo de los fracasos había sido un éxito. No se
puede mentir tan descaradamente a la gente poniendo al mismo nivel la
manifestación españolista y la independentista. Fue patético.
Habían preparado todo para
demostrar que Catalunya se siente española. Llegaron autobuses y trenes
cargados de gente desde Madrid y desde toda España. También de toda Catalunya.
Pues no consiguieron llenar ni la
plaza de Catalunya. Estaba como mucho media.
Las fuentes más optimistas hablan
de 38.000 personas.
Hace un mes, el 11 de septiembre,
los independentistas consiguieron llenar las dos vías más anchas y largas de
Barcelona.
Las fuentes más pesimistas
hablaron de una concentración de 1.800.000 personas. Vamos, lo mismo.
No hace falta ser un matemático para
echar las cuentas y saber que lo de ayer supone, con toda la gente de fuera
incluida, menos del 2,2 % de la que había hace un mes en la pro-consulta.
Pues bien, las manipuladoras
televisiones, y no hablemos de prensa y radio, de Madrid tienen la caradura de
contar que ha sido un éxito y que la sociedad catalana repudia la
independencia. Increíble, pero cierto.
Pero ¿De verdad creen que
mintiendo tan descaradamente van a conseguir algo? ¿De verdad se creen que así van
a solucionar el problema? ¿De verdad cree Rajoy que prohibiéndolo todo y
mintiendo a los españoles se va a salir con la suya?
Si en España hubiera una
democracia jamás se habría llegado a esta situación límite. En un país
democrático no se le miente a la gente. No se alienta el odio hacia una parte
de ese país. No se expolia a la zona más productiva. No se le niegan sus
derechos y sus leyes milenarias a un pueblo. No se le asfixia económicamente. Y,
sobre todo, no se le tapa la boca prohibiéndole votar.
Todo esto que está ocurriendo
solo ocurre en dictaduras bananeras o de penoso recuerdo.
38 mil a favor de seguir siendo explotados
por España. Casi dos millones a favor de la independencia.
España, Rajoy, tenéis un problema
muy gordo. Un problema que no se arregla mintiendo, prohibiendo o ignorando.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada