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¡Qué injusta es la vida! Los ucranianos han luchado hasta la
muerte como unos valientes para sacarse de encima a un tiranuelo lacayo de
Putin.
Lo consiguieron. Tuvieron muchos muertos, pero lo
consiguieron.
Pero, como casi siempre pasa, esas muertes no han servido
para nada. Toda su lucha ha terminado cabreando al todopoderoso presidente de
Rusia. Y el cabreo ha hecho aflorar todo lo que este personaje lleva dentro,
haciendo recordar los acontecimientos que nos llevaron a la segunda guerra
mundial al invadir parte de lo que hasta hoy es territorio de Ucrania.
Parece como si la historia estuviera condenada a repetirse.
De nada sirve el sacrificio de los débiles por cambiar las injusticias ante las
botas imperialistas que lo aplastan todo.
Pero esto, que era impensable que ocurriera en Europa hace
unos meses, es mucho más grave de lo que parecen pensar los políticos europeos
y la prensa en general.
Esto nos lleva a dos escenarios posibles. Uno: nos
aguantamos con lo que quiera hacer el “señor” Putin con todos nosotros y nos vamos preparando
para ser súbditos rusos.
Dos: hacemos lo que todos tememos. Le plantamos cara y lo
ponemos en su sitio, es decir, de vuelta a su país.
Todos sabemos que la segunda opción es la correcta; pero
también sabemos que es la más peligrosa. Nos podría llevar directamente a un
conflicto bélico a escala global. Y también sabemos que Putin tiene un arsenal
atómico con el que podría borrar del mapa a toda Europa.
Sabemos lo peligroso del momento. Pero lo peor que se
puede hacer ante una situación tan peligrosa como ésta es la táctica del
avestruz, que es lo que están haciendo los dirigentes de la UE en estos
momentos.
Es más; yo diría que es patético el comportamiento de los
países europeos.
Cada uno va a lo que le interesa. Los del norte sin levantar
la voz, no vaya Rusia a dejarlos sin gas. España solo tiene una preocupación:
que Crimea no vaya a ser independiente, porque eso traería comparaciones
odiosas con Catalunya. Rajoy prefiere que los rusos invadan y se anexionen a la
fuerza Crimea antes que esta sea un nuevo país libre de Europa.
No quiero ser pesimista, pero el comportamiento de los
líderes de Europa, además de triste, patético y bochornoso, solo puede
conducirnos al hundimiento moral, ético, económico y tecnológico de Europa. Vamos, a la caída del "Imperio Romano"
.
Aquí estos politicuchos de tres al cuarto todavía no se han
dado cuenta de que sus respectivos imperios de antaño hace ya mucho tiempo que
dejaron de existir.
Todavía creen que uniéndose (que ni eso saben hacer) van a
ser de nuevo una poderosa fuerza a nivel global. No se enteran que China, Rusia
o incluso la India podrían acabar con toda la Unión Europea por si solas, sin
el apoyo de las demás.
Es una vergüenza asistir como espectadores de brazos
cruzados a la invasión de un país europeo, de un país que se desangraba hace
tan solo unas semanas luchando como unos valientes por conseguir acercarse a la
UE. Ahora ésta le vuelve la espalda y la abandona a su suerte. ¡Qué injusta es
la vida!
Pero en esta vida todo se paga. No tardaremos mucho en
arrepentirnos de haber mirado para otro lado mientras invadían un país hermano.
Ya se sabe: cuando las barbas de tu vecino veas quemar…….

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