dimarts, 4 de març del 2014

A mi madre



Hoy hace justo 29 años que me dejó para siempre la persona más importante de mi vida.

La persona que más he querido. La persona que más me ha querido. La persona que siempre estuvo a mi lado. La persona que siempre me apoyó. La persona que se desvivió siempre por mí. La persona a la que le debo todo. La mejor persona del mundo.

Esa persona era mi madre.

Han pasado casi treinta años desde que la perdí para siempre. Pero no ha pasado ni un solo día en el que no la recuerde. No ha pasado ni un solo día en el que no la eche de menos. No ha pasado ni un solo día en el que mi corazón no se encoja al pensar en ella.

Han pasado muchos años, pero  todavía no he podido hacerme a la idea de su falta. Aún me parece que la voy a ver aparecer. Aún me parece un sueño todo; bueno, más que un sueño me parece una pesadilla.

De lo que más me arrepiento es de no haberle dicho  todos los días cuanto la quería. De no haberla abrazado y besado a diario. En fin, de no haberle demostrado todo lo que sentía por ella, que era lo más hermoso del mundo.

Espero y deseo poder estar algún día en espíritu a su lado. Si no fuera así, esto no tiene sentido alguno.

A todos los que amáis a una persona con todo vuestro corazón os doy un consejo: Demostrádselo cada día. Disfrutad con gozo de ese sentimiento tan bonito mientras dure; porque todo se acaba de repente un día y luego ya es demasiado tarde.

Mamá, te querré siempre.






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