Vivir, envejecer, morir. Básicamente esto es la vida. ¿Tiene sentido todo esto?
La ciencia nos explica que sí, que la vida es una simple sucesión de nacer, crecer, reproducirse,envejecer y morir.
La naturaleza, si la observamos un poco, nos dice lo mismo. Desde la más humilde brizna de hierba hasta los animales más evolucionados, incluido el hombre, tienen que pasar por ese proceso. Un tímido y vacilante nacer, un crecimiento esplendoroso y maravilloso, la hora de la reproducción, un lento declinar, la decrepitud y, como no, la desaparición física o muerte.
Las religiones en cambio nos dicen, casi todas, que el ser humano está dotado de un alma o espíritu inmortal.
Que la muerte sólo es un paso hacia un nuevo renacer. Que si nuestro comportamiento en vida es el correcto seremos premiados con una vida eterna en un lugar maravilloso.
Aunque a veces la ciencia ha pegado patinazos increíbles y aunque no tiene soluciones para explicarnos misterios aun indescifrables, está claro que es la que más nos aproxima a la realidad de las cosas.
Según esa ciencia no somos otra cosa que el producto de una evolución constante. Vamos, que todos venimos de una célula primigenia.
Todavía hay muchas lagunas en la teoría de Darwin. Por ejemplo: ¿por qué la mayoría de las especies han evolucionado tan aprisa y en cambio hay animales y plantas con muchos millones de años a sus espaldas que no han evolucionado? El tiburón o el falso pino Wollemi serían un claro ejemplo de ello.
Pero está claro que existen pruebas irrefutables de que la teoría darwiniana está en lo cierto.
Según esto las especies evolucionan para adaptarse al medio en el que viven. El ser humano sería una clara muestra de evolución relativamente reciente.
Tenemos antepasados claramente evolucionados de los simios hasta llegar a nosotros.
Sin embargo la ciencia no tiene contestación a preguntas tan simples como por qué no ha aparecido el eslabón perdido. O por qué desapareció el Neandertal, siendo más fuerte y con más cerebro que nosotros.
Pero para mí la gran pregunta a la ciencia sería: ¿Por qué hemos evolucionado hacia la necesidad de creer en un más allá? ¿Qué sentido tiene, y sobre todo qué utilidad, el pensar que la vida no tiene sentido? ¿Era necesario que desarrollásemos esos pensamientos y esas inquietudes si no son ciertas?
Si toda evolución es para algo práctico no puedo entender la necesidad de creer en un Dios todopoderoso y el no aceptar la muerte como lo más natural del mundo.
Solo veo dos soluciones: O hemos desarrollado esas necesidades para algo o a la ciencia se le escapa algo.
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