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Tradicionalmente el verano ha sido para casi todos sinónimo de buen tiempo, de vacaciones, de recolectar, de descanso, de cortar con la rutina y de disfrutar.
Antiguamente, en la España rural y agrícola, el verano significaba la recogida del cereal, base de nuestra alimentación, la abundancia de las distintas frutas, la siesta y el poder estar trabajando en el campo sin pasar frío ni mojarse.
Luego vino la industrialización, y con ella llegaron las vacaciones de agosto, el descanso, la playa, las fiestas de los pueblos.....
Hace medio siglo llegó para el campo una crisis bestial. De repente todo se mecanizó, de golpe
un trabajo que necesitaba de cincuenta personas durante un mes pasó a hacerlo una sola persona en menos de una semana.
Pueblos agrícolas en los que malvivían 1.500 personas, de repente se dieron cuenta de que sólo había trabajo para 300. Muchos desaparecieron cuando toda su juventud emigró y los mayores que quedaron se
fueron muriendo.
Toda esa mano de obra "sobrante" fue absorbida por la naciente industrialización de Catalunya y Euskadi, así como por el incipiente turismo que empezó a visitarnos.
Todo iba bastante bien hasta que a algún idiota se le ocurrió la "brillante" idea de abrir las fronteras en todos los países. Eso ha sido el error más grave que se podía cometer. Nunca podremos competir con países donde la clase trabajadora es utilizada como esclava; donde no pagan impuestos, donde no tienen ni pensiones ni seguridad social ni nada de nada.
Ahora cualquier cosa manufacturada que compramos viene de esos países asiáticos, como China y otros, que nos han inundado con sus productos bajos de precio y más bajos todavía de calidad.
Da la impresión de que nuestros políticos todavía no han entendido las causas y el origen de la crisis tan bestial que tenemos.
Pues es bien fácil de entender. Ahora sobra toda la mano de obra de la industria y de la construcción de este país. O casi toda, para ser exacto. Ahora le ha llegado la crisis del campo a la industria y la construcción.
La pregunta es: ¿Dónde van a trabajar tantas personas? Nadie tiene la respuesta.
Si voy al pueblo agrícola del que soy originario es deprimente. Pero cuando me doy una vuelta por las zonas industriales donde vivo y veo lo que eran y lo que son ahora me dan ganas de llorar. El 80% de las industrias han cerrado.
A todas esas personas que han perdido sus trabajos y que nadie sabe donde van a trabajar se les han terminado las vacaciones de agosto, las fiestas de sus pueblos y la ilusión del verano.
Y a los que ya estamos jubilados pronto se nos terminará todo. La paga está en peligro, la sanidad igual y ya no podemos emigrar a trabajar a otros países ni hacer nada, solo morirnos.
A pesar de lo negra que está la situación, feliz verano para todos.

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