![]() |
Vaya por delante mi respeto y mi admiración por una cultura
milenaria como es la china, y por supuesto, a todos los ciudadanos de esa gran
nación.
Sin embargo ya no me merece tanto respeto el sistema
político del que “gozan” esos ciudadanos.
En nombre del socialismo real, en nombre de la igualdad
entre todos los seres humanos, en nombre de la libertad, se está cometiendo con
ese pueblo las mayores barbaridades de todo tipo.
La dura realidad es que bajo la bandera roja, ¡qué triste
ironía!, el pueblo chino está gobernado por el capitalismo más salvaje jamás
conocido.
Un sistema de semiesclavitud en el que no existen derechos y
sí muchas obligaciones. Un sistema en el que conviven las mayores fortunas con
una legión de pobres que no ganan ni para comer. Un sistema que hace trabajar a
sus gentes 14 y hasta 16 horas diarias por un plato de arroz.
Lo más triste de todo es que mediante ese sistema de
esclavitud, ¡menudo comunismo!, están acabando con toda la economía de
occidente.
Lo que no consiguió la Unión Soviética con todo su arsenal
lo está consiguiendo China con su sistema económico. Haciendo trabajar casi
gratis a sus ciudadanos, han conseguido invadirnos con sus productos baratos. Han conseguido poner contra las cuerdas todo el sistema democrático-capitalista.
Hoy no se puede comprar casi nada que no esté manufacturado
en China. Todo viene de allí. Todo lo hacen ellos mucho más barato que nosotros.
Si nos fijamos, de lo que tenemos encima o en casa, más del 80 % viene de la
China.
Luego nos quejamos de que no tenemos trabajo. Normal; les
hemos dejado a ellos que nos inunden con todo tipo de productos. Han conseguido
acabar con nuestra industria.
Por si fuera poco, el colmo ya es que estamos viendo como también
se están haciendo aquí con todos nuestros negocios. En la ciudad que yo vivo es
casi imposible comprar ropa o tomar algo en un bar que no sean chinos.
Esta gente tiene una capacidad de trabajo y de sacrificio
tremenda. Nosotros en cambio tenemos una capacidad para el ocio también tremenda.
A este paso o aprendemos de ellos o nos moriremos de hambre. A mí su sistema no
me gusta nada, pero está claro que el nuestro ya llegó donde tenía que llegar.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada