dissabte, 19 de gener del 2013

Los chinos



Vaya por delante mi respeto y mi admiración por una cultura milenaria como es la china, y por supuesto, a todos los ciudadanos de esa gran nación.

Sin embargo ya no me merece tanto respeto el sistema político del que “gozan” esos ciudadanos.
En nombre del socialismo real, en nombre de la igualdad entre todos los seres humanos, en nombre de la libertad, se está cometiendo con ese pueblo las mayores barbaridades de todo tipo.

La dura realidad es que bajo la bandera roja, ¡qué triste ironía!, el pueblo chino está gobernado por el capitalismo más salvaje jamás conocido.
Un sistema de semiesclavitud en el que no existen derechos y sí muchas obligaciones. Un sistema en el que conviven las mayores fortunas con una legión de pobres que no ganan ni para comer. Un sistema que hace trabajar a sus gentes 14 y hasta 16 horas diarias por un plato de arroz.

Lo más triste de todo es que mediante ese sistema de esclavitud, ¡menudo comunismo!, están acabando con toda la economía de occidente.
Lo que no consiguió la Unión Soviética con todo su arsenal lo está consiguiendo China con su sistema económico. Haciendo trabajar casi gratis a sus ciudadanos, han conseguido invadirnos con sus productos baratos. Han conseguido poner contra las cuerdas todo el sistema democrático-capitalista.
Hoy no se puede comprar casi nada que no esté manufacturado en China. Todo viene de allí. Todo lo hacen ellos mucho más barato que nosotros. Si nos fijamos, de lo que tenemos encima o en casa, más del 80 % viene de la China.
Luego nos quejamos de que no tenemos trabajo. Normal; les hemos dejado a ellos que nos inunden con todo tipo de productos. Han conseguido acabar con nuestra industria.

Por si fuera poco, el colmo ya es que estamos viendo como también se están haciendo aquí con todos nuestros negocios. En la ciudad que yo vivo es casi imposible comprar ropa o tomar algo en un bar que no sean chinos.
Esta gente tiene una capacidad de trabajo y de sacrificio tremenda. Nosotros en cambio tenemos una capacidad para el ocio también tremenda. A este paso o aprendemos de ellos o nos moriremos de hambre. A mí su sistema no me gusta nada, pero está claro que el nuestro ya llegó donde tenía que llegar.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada