diumenge, 4 de gener del 2015

Regreso al pasado.

La Tierra desde la Luna en 1969. Hoy no hay tecnología para hacer esta foto.
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Ya estamos en un nuevo año. Uno más. ¡Qué rápido pasa el tiempo!
Me parece que hace unos meses que yo leía los tebeos en los que se hablaba del año 2.000 como el futuro, un futuro en el que los coches volarían, los trabajos duros los harían los robots, habríamos explorado todo el sistema solar y navegaríamos hacia nuevos sistemas planetarios de otras estrellas.
Y lo más importante: ya habríamos vencido al cáncer y todas las enfermedades.

Todo esto lo leía en los tebeos de los años cincuenta, cuando yo era un niño. Pero entonces no solo los niños nos creíamos esas fantasías sobre el nuevo milenio; también se las creían a pies juntillas los adultos.
Tenían motivos para creer que la vida en el futuro sería maravillosa, con toda clase de adelantos que harían la vida fácil, cómoda y feliz.
Ellos habían visto en pocos años pasar del burro y el caballo a la moto y el coche; la llegada de la radio, la luz, el teléfono, el telégrafo y, lo más de lo más, que yo también conocí llegar: la televisión. Por lo tanto tenían motivos para pensar que en pocos años se inventaría todo. Desde un robot que lo hiciera todo hasta la máquina del tiempo.

Hoy ha pasado más de medio siglo y la verdad es que todo aquello que creían que ocurriría en pocos años ha quedado en nada; en pura ciencia ficción.
Salvo avances en informática y móviles todo sigue casi igual. Muy poco se ha avanzado y menos nuevo se ha inventado. Prácticamente todo lo que tenemos estaba ya inventado hace medio siglo. Lo único que se ha hecho es mejorar un poco las cosas que ya existían, como los coches, los televisores, etc.

Yo estoy firmemente convencido que el ser humano hace años que tocó techo, que dejó de inventar, de progresar, de asumir nuevos retos, de crecer humanamente…
Estoy viendo que hace años que llegamos a la cima, y cuando se alcanza la cima más alta solo queda una cosa por hacer: bajarla.
No solamente no hemos llegado a donde creíamos que podríamos llegar sino que hemos retrocedido en muchos aspectos. No solamente el tecnológico; también el humano y el social, por no hablar del político y el religioso. El económico ya es punto y aparte.

Pronto hará 46 años que el hombre puso su pie en la luna. Casi medio siglo.
Este hecho histórico se consiguió en menos de diez años después de proponérselo el pueblo americano.
Nada más pisar la Luna se nos aseguró que el hombre viajaría a Marte en menos de diez años. Pues bien; no solamente no ha ido a Marte. Es que no ha vuelto a la Luna.
Y lo que es peor: los que saben del tema aseguran que hoy USA no tiene capacidad para poder viajar a la Luna. Si eso no es retroceder que alguien me explique cómo se llama.

Quien tenga años y perspectiva creo que coincidirá conmigo en que estamos involucionando, retrocediendo. Vamos, todo lo contrario a evolucionar y avanzar.

También es cierto que muchos tebeos y libros de los años cincuenta hablaban de un futuro catastrófico. Un futuro en el que la raza humana había sido prácticamente exterminada por un holocausto nuclear.
Por suerte esos agoreros del futuro se equivocaron, y de momento parece que la cordura venció a la insensatez.

Pero tampoco echemos las campanas al vuelo. Hay dos cosas que parecen ser infinitas: el universo y la imbecilidad humana.

Feliz y próspero Año Nuevo. Que por lo menos no retrocedamos más en 2.015.









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