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Ahora todos sabemos que esa mujer tenía problemas psiquiátricos, que iba desarmada y que el único "delito" que cometió fue discutir con unos policías y, ante su acoso, darse a la fuga.
Fue perseguida y abatida a tiros cuando su coche ya estaba detenido. Decenas de disparos de los agentes de la ley acabaron con la vida de una indefensa y trastornada mujer.
Si esto ocurre en USA, paradigma de la democracia y abanderado país de la libertad ¿Qué no ocurrirá en otros países donde teóricamente ni se conoce la palabra democracia?
¿Cómo estará el mundo para que el líder capitalista mundial haya hecho suspensión de pagos?
¿Cómo es posible que estas cosas ocurran en el que debería ser el espejo donde mirarnos?
Todo esto son los síntomas inequívocos de que hace veinte años se colapsó el sistema comunista y ahora le ha llegado el turno al sistema capitalista. Estamos asistiendo, sin darnos cuenta, al final de todo lo que conocíamos hasta ahora.
Todo ha sido un espejismo. El socialismo era el peor de los capitalismos (lo vemos con China) y fracasó por su hipocresía. El sistema capitalista-democrático se ha convertido en los últimos veinte años en especulativo en lugar de productivo y eso le ha llevado a su muerte. Y todavía quieren hacernos creer que es una crisis pasajera y que somos un paraíso democrático en mitad del caos. No señor, esto es mucho más grave.
Lo verdaderamente preocupante es que en mi juventud el mundo se dividía en dos sistemas, y los dos parecían funcionar. Ahora se ha demostrado que ninguno de los dos funciona.
Por lo tanto la pregunta es: ¿Y ahora qué? ¿A qué nos dedicamos?
No me gusta ser pesimista, pero ya sabemos que un pesimista es un optimista bien informado. Cuando leí por primera vez la teoría de Olduvai me pareció pesimista y catastrofista, incapaz de sostenerse por si misma. Hoy me parece tan posible y cercana que siento miedo a que Richard C. Duncan acertara de pleno en sus predicciones.

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