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Digo que era, porque la triste realidad es que ya no me dejan serlo.
¿Cómo voy a defender la paz si a la paloma de la paz se la comieron los poderosos?
¿Cómo voy a defender la democracia si lo único que ha traído a este país ha sido la corrupción, el ladronicio generalizado, el paro y el odio entre regiones?
¿Cómo voy a defender a las minorías si todo el pueblo está sometido, masacrado a impuestos, atado y amordazado y pasándolas negras por culpa de una minoría oligárquica?
¿Cómo voy a defender la abolición de la pena de muerte si por todas partes no paran de salir grupos terroristas que matan indiscriminadamente a inocentes (sin contar con muchos estados, que son peores)?
¿Cómo voy a defender la Unión Europea si todos vamos al toque de la Merkel? ¿Cómo vamos a unirnos toda Europa si no somos capaces de hacerlo nosotros?
¿Cómo voy a defender al euro si desde que entramos en la moneda única lo único que hemos hecho ha sido perder poder adquisitivo y empobrecernos para hacer más ricos a los del norte?
¿Cómo voy a defender un mundo más justo si ni siquiera tenemos justicia en nuestro país?
¿Puede considerarse justo que hayan aumentado las ventas de coches de lujo en España mientras cada día hay más niños y adultos pasando hambre?
El ser humano es lo más complejo que existe. Puede ser el mayor depredador, la más falsa criatura y el peor enemigo de si mismo. Pero también puede ser lo más maravilloso del planeta. Puede darlo todo desinteresadamente, ayudar al más débil y dedicar toda una vida a hacer el bien a los demás.
Está claro que los políticos, y toda esa élite que nos dirige, nos deforma, nos roba y nos controla no son precisamente de los últimos. Más bien son de los primeros.
Pero hay una cosa que nunca podrán hacer con nosotros. Jamás podrán quitarnos nuestros ideales. Y si todos persistimos con nuestros ideales de justicia, de paz, de igualdad y de solidaridad ellos no ganarán la partida. Ellos tienen el poder, el dinero y la fuerza; pero nosotros tenemos la razón.
Es muy difícil en estos tiempos; pero yo sigo creyendo en la paz, en la democracia, en la justicia, en la igualdad y hasta en el euro. Solo hace falta cambiar en el mando a los primeros por los segundos.

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