dimecres, 27 de març del 2013

Vivir, morir


Vivir o dejar de vivir. Eso es lo verdaderamente importante, lo demás es secundario.

Vivimos tiempos de estrés, tiempos muy difíciles, tiempos en los que no tenemos tiempo de pararnos a pensar en lo esencial de la vida.
Aparte de nuestros problemas personales (todos los tenemos) vivimos en una sociedad que nos está bombardeando diariamente con mil problemas ajenos a nosotros. Algunos nos afectan indirectamente, pero otros, la mayoría, sólo le afecta a una minoría casi siempre elitista.
Son las noticias, que diariamente nos abruman, nos inquietan y nos preocupan. Curiosamente la inmensa mayoría de noticias que dan los periódicos, los telediarios, la radio o Internet ni deberían preocuparnos ni se cumplen. Casi siempre se quedan en agua de borrajas. Casi siempre los periodistas se ponen el parche antes de que les salga el grano. Casi siempre nos alarman para nada.

En esa vorágine diaria se nos olvida a veces lo más importante. Le hacemos más caso a lo que dice la tele que a lo que nos dice un familiar o amigo. Parece que los medios de comunicación sean la Biblia y los que tenemos más cercanos sean todos idiotas.
Nada más lejos de la realidad. La mayoría de medios de comunicación nos da la información que quiere, cuando quiere y como quiere. Por una razón muy sencilla: detrás de cada grupo mediático siempre hay unos intereses políticos, económicos o de adoctrinamiento.
Nos iría mucho mejor haciéndole más caso a los mayores que a los periodistas.

Al final perdemos de vista que lo importante es vivir lo mejor posible, complicarse la vida lo imprescindible y rodearnos de personas que merezcan la pena. De personas que nos quieran, pero sobre todo de personas a las que querer y amar. Es más feliz el que da felicidad que no el que la recibe, y eso parece que lo hemos olvidado últimamente, primando el egoísmo más que otra cosa.

Casi todos vivimos inmersos en la locura consumista, pero casi todos hemos perdido por el camino valores necesarios para ser feliz. Valores como la ética, la moral, el respeto, la honradez, las creencias... Valores que parecen no estar de moda.
Muy pocos quieren hablar de la muerte, como si no fuera con ellos. Pero la muerte es lo único que tenemos seguro, y con ignorarla y darle la espalda no vamos a evitarla, antes al contrario.
Hace años la gente se tomaba la vida como un transito hacia la inevitable muerte. Se preparaban para ella, y algunos la veían llegar como una liberación. Ahora tratamos de ocultarla, de olvidarla y de negarla.

Yo no sé que actitud es la mejor, pero si sé que nos estamos olvidando de lo más importante de todo. De vivir. Porque el que no piensa en lo que le espera, no sabe disfrutar de lo que tiene.


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