diumenge, 20 de maig del 2012

¿Cuánto nos dejan?




¿Se han preguntado ustedes cuántos impuestos pagamos al año? Buena pregunta, pero imposible de contestar.

Empecemos por lo más cercano: el ayuntamiento. Aquí ya dejamos cada año nuestros buenos euros.  IBI, basuras, circulación, alcantarillado, vados etc. Un montón de dinero.

Sigamos con la Diputación provincial. Aquí también se quedan varios impuestos.

Seguimos con la Comunidad Autónoma. Depende de cada una, pero todas se quedan con un buen trozo del pastel.

Luego viene Hacienda, o lo que es lo mismo: el Gobierno Central. Este ya te deja limpios los bolsillos.

Y para acabar está la Unión Europea, que también se lleva su buena parte.

Todo esto se podría calcular, más o menos. Pero luego vienen los impuestos indirectos. Sólo de IVA ya pagamos sin darnos cuenta el 18% de todo lo que compramos, y después vienen todos los demás.
¿Cuánto se paga al fisco por una botella de cava? ¿Y por un paquete de tabaco?
Me dirán que estas dos cosas no son necesarias; de acuerdo. Pero no sólo de pan vive el hombre.
Vamos a ver una cosa que sí que es necesaria: la gasolina y el gasoil. Sin estas dos cosas el país se pararía en seco. Por lo tanto no es un artículo de lujo; es un artículo totalmente necesario.
Pues resulta que si un litro de gasolina costara un euro, que vale mucho más, de ese euro la petrolera, la refinería y la gasolinera se quedarían con 37 céntimos. El resto, es decir 63 céntimos, son impuestos que se reparten desde el ayuntamiento donde está la gasolinera pasando por la Comunidad Autónoma y acabando en el Gobierno Central.

Si tomamos la gasolina como ejemplo, entendemos rápidamente por qué el país está arruinado.
Está claro que no todos pagamos lo mismo, faltaría más. El 87% de los ingresos salen de los trabajadores. Si, lo han entendido bien. Los millonarios son los que menos pagan. Y luego nos hablan de justicia social, estado de derecho y socialismo. La guinda ya es que nos recorten los pocos logros sociales que tenemos y que nadie nos regala. Los pagamos nosotros y con creces. Pero claro; nuestro dinero tiene que ir a parar a los pobrecitos banqueros, que se han arruinado por malversadores e incompetentes.
¡Hay que tener cara!

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