diumenge, 4 de desembre del 2016

Con las pensiones no se juega



Ya estoy harto de oír a todas horas la cantinela de que no queda dinero para pagar las pensiones. Ya estoy harto y cansado.

Todos, políticos, periodistas y demás fauna mediática, no se cansan de repetir una y otra vez que cada día somos más los pensionistas, que cada año aumenta la longevidad (parece que quieran que se mueran todos al año de jubilarse) y que las pensiones son cada día más altas. Por lo tanto ya no llegan a cubrir lo que han de pagar a los jubilados con las aportaciones de los trabajadores a la Seguridad Social.
Todos hablan como si las pensiones fueran una limosna que nos da el gobierno de turno porque es bueno y benefactor.
Pues no señor. Las pensiones que cobramos los trabajadores no son ningún regalo magnánimo. Son únicamente la devolución de un dinero que hemos estado aportando durante toda nuestra vida laboral al Estado.
En mi caso empecé a cotizar a los 14 años y no he dejado ni un solo día de cotizar hasta la jubilación. ¿Cuánto dinero habré pagado yo en tantos años? ¿Cuánta gente hay que cotizan toda su vida y se mueren antes de jubilarse? ¿Cuánto dinero tendría yo ahora si hubiera invertido todo lo que me ha quitado la Seguridad Social?

Aquí ha habido gobiernos que han sido “muy generosos” para coger votos; con nuestro dinero, claro. Que si pagarle una pensión a los que no han dado un palo al agua, que si ley de dependencia, que si ayudas a todos los que no quieren trabajar, que si PER etc. etc.
Por supuesto que yo estoy totalmente de acuerdo en la solidaridad de darle una pensión a todo el que la necesite para comer, haya sido cotizante o no. Por supuesto que estoy de acuerdo en ayudar a una persona dependiente. Todo eso está muy bien. Pero claro, siempre que se pueda. No se puede estirar más el brazo que la manga.
Aquí se pensó que con lo que nos quitaban a los curritos cada mes había para todo. Para pagar las pensiones contributivas, las no contributivas, las de viudedad, el paro, el PER, la dependencia; y hasta los viajes del IMSERSO.

Ahora resulta que se han comido la leche que da la vaca y hasta las reservas de leche sobrante que habíamos creado.
Pero lo “bueno” es que siguen todavía buscando culpables entre los jubilados, que no se mueren rápido según ellos. No se dan cuenta del desastre que han hecho.

Señores del gobierno: espabilen ustedes con el tema y soluciónenlo ya. A mí no me regalan nada; únicamente me devuelven mi dinero. No lo dilapiden y tomen medidas. Usen el sentido común.

Si quieren seguir devolviendo su dinero a los que ya se lo quitaron tendrán que sacar de los pagos de la Seguridad Social todas las mamandurrias que han creado ustedes para hacerse con un puñado de votos y pagarles de su bolsillo; es decir, de los presupuestos.


Al final lo vamos a pagar todos igualmente, pero primero está la obligación y después la caridad. 










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