divendres, 10 de juliol del 2015

In memoriam


No estoy pasando lo que se dice por uno de mis mejores momentos.
A una crisis sentimental ya crónica se le une un deterioro galopante de mi salud y la de mi pareja.
El mismo día que me dicen en el hospital que tengo un quiste o tumor junto al riñón izquierdo recibo la noticia de que mi mejor amigo ha muerto. Muy fuerte todo. Hay días que sería mejor quedarse en la cama o irse a Pernambuco.

Pero hasta de las peores situaciones el hombre ha de sacar conclusiones y provecho. No todo el mundo tiene la capacidad para ello, pero yo procuro hacerlo; unas veces lo consigo y otras no, pero por lo menos lo intento.
Lo primero que me ha sorprendido ha sido que estaba mucho más preocupado por mi amigo que por el diagnóstico médico, y no todos los días te dicen que tienes un tumor.
Estaba, y sigo estando, preocupándome y pensando el triple de tiempo en la defunción de mi amigo que en mi problema, que puede ser muy serio.
Conclusión que saco: yo quería a mi amigo mucho más de lo que creía, y sabía que lo quería mucho. Pero la vida es así, no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes.
Segunda conclusión: me he dado cuenta de que no seré mala persona cuando pienso así. Y de que el ser humano casi nunca se conoce así mismo. Siempre pensé que yo era más egoísta.
Tercera conclusión: no debemos obsesionarnos con nada. Este amigo ha trabajado y luchado lo que no está escrito para hacerse una buena casa en su pueblo; y justo cuando la ha terminado le ha llegado su fin. No ha tenido tiempo de disfrutar de lo que tanto esfuerzo le ha costado.

Hoy he ido de nuevo al hospital y me han hecho un TAC. Gracias a Dios me han dado buenas esperanzas. A primera vista me dicen que no parece maligno. Hay que tener siempre esperanza y no alarmarse casi por nada.
He tenido de compañera a una mujer relativamente joven que le han hecho la misma prueba que a mí y que estaba la pobre temblando de miedo. Yo he tratado de animarla gastando bromas con la enfermera y con ella. Al principio me miraba como el que ve a un extraterrestre, pero luego se ha reído y ha comprendido que era peor preocuparse. Ojalá todo le salga bien.

Yo sigo, y seguiré mucho tiempo, preocupándome de mi desaparecido amigo. Pero sé que ya todo es inútil, sé que ya no se puede hacer nada por él.
Siempre va a estar en mis recuerdos y sobre todo en mi alma. He perdido a una gran persona, pero me he dado cuenta de cuanto lo quería.

Un gran abrazo a toda su familia.


Dedicado a la memoria de Antonio, mi gran amigo de siempre y para siempre. Descansa en paz.






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