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También se dice de toda la vida que el último en abandonar el barco tiene que ser el capitán.
Son cosas muy antiguas, pero que serán vigentes siempre.
Estoy asistiendo atónito a una desbandada general del barco llamado España.
El líder de toda la vida del grupo catalán en Madrid no sabe que hacer. Está desojando la margarita de si se va o no. ¡Total para lo que pinta qué más da!
Al partido que más años ha gobernado este país (PSOE) lo abandona su líder máximo Perez Rubalcaba. Y lo peor es que ninguna figura destacada tiene ganas de coger el relevo.
En circunstancias normales se apuñalarían entre sí todos los barones del partido. ¡Cómo estará el patio para que ninguno quiera la poltrona!
También se va a su casa el líder vasco y ex-lehendakari Patxi López.
Pero lo más grave es lo del PSC, sucursal socialista catalana. Llega al poder el alcalde de Terrassa y promete "lealtad" al proceso soberanista catalán, incluyendo en su programa la consulta o referéndum, como se le quiera llamar. Luego viene a verlo Rubalcaba y le dice que de eso nada. Y los socialistas del PSC tienen que votar a la trágala en contra de sus convicciones y de su programa.
La deserción de líderes y militantes fue tremenda, y los resultados de su traición a Catalunya no se hicieron esperar. Desplome general hasta lindar en el ridículo en las elecciones europeas.
Navarro, con su típico digo una cosa y hago lo contrario, no ha tenido más remedio que irse a su casa. Pero nuevamente me asombro al ver cómo nadie quiere ser su sustituto. ¡Qué mal tienen que estar las cosas, con lo goloso que es un carguito!
Otros desertores a mansalva son los monárquicos "de toda la vida". Ahora, de repente, todos se han vuelto republicanos.
Todo esto y muchos síntomas más me llevan a la conclusión de que este barco llamado España está con una vía de agua tremenda que nadie sabe cómo taponar. Vamos, que nos vamos a pique.
Mira si estarán mal las cosas en el barco que hasta el "capitán" lo ha abandonado antes de que se hunda.

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