dilluns, 5 de maig del 2014

Héroe o mártir

Francia parece que lo tiene claro.


Ya sé que es muy difícil, por no decir  imposible, que en el resto de España se entienda lo que está pasando en Catalunya.
Por lo tanto también es complicado que entiendan mis palabras; pero sin embargo esta  es la realidad de lo que ocurre y por qué ocurre hoy en Catalunya.

En esa tan denostada Constitución a la que se aferran con uñas y dientes los que no la querían, siempre para sus intereses naturalmente, dice muy clarito que España está compuesta por nacionalidades, aludiendo a Catalunya, Euskadi y Galicia; y regiones, refiriéndose a todas las demás.
Esto tan básico es una cosa que todavía hoy, 36 años después, no se ha entendido en el resto de España, sobre todo entre todos los poderes fácticos  de la capital. O lo que es peor todavía: siguen sin querer enterarse.

También dice esa Constitución de hace 36 años que estas nacionalidades históricas serán dotadas de una autonomía plena, con su parlamento soberano y su gobierno.
Hoy toda la autonomía conseguida por Catalunya ha sido recortada, manipulada y borrada por unos “jueces” que están al servicio del gobierno central de turno. Hoy cualquier región (que ningún padre de la Constitución pensó jamás que tendrían autonomía) goza de mucho más poder de decisión que esta “nacionalidad histórica”.
Se da el hecho curioso que a Catalunya, con “solo” 1.026 años de historia como nación se le prohíbe decir en el preámbulo de su Estatut que es una nación. En cambio a Andalucía se le permite definirse como una nación.
Que yo sepa Andalucía (yo nací allí) únicamente fue nación cuando fue conquistada y sometida por los musulmanes. Por lo que yo sé los Reyes Católicos terminaron la reconquista y echaron a todos los musulmanes.
Entonces me pregunto: si en Andalucía se habla el castellano, si son más católicos que nadie, si todos somos González, García ….. etc. ¿Cómo se puede considerar nación? Para ser nación tendrían que hablar árabe y rezar a Alá en mezquitas.

Todo esto son anécdotas. Lo verdaderamente importante es que España lleva treinta y muchos años sembrando el odio hacia Catalunya. Asfixiándola culturalmente. Tratando, exactamente igual que Franco, de borrar su cultura, su lengua y sus especificidades.
Pero lo más grave de todo es el trato fiscal a que es sometida. El Estado no retorna ya ni la mitad de lo que recauda. El diezmo de la Edad Media se ha convertido en el cincuentazmo.
La situación ha llegado al extremo de que la región más potente y rica del Estado no tiene ni para pagar a los médicos, a los profesores o a los bomberos.

Ante esta situación Artur Mas se fue con toda su buena fe y educadamente a pedirle al gobierno madrileño un trato parecido al que ya tienen desde el comienzo de la democracia Euskadi y Navarra.
Todo lo que recibió fue un portazo en las narices. Todo lo que recogió fue el desprecio de Rajoy, que previamente le había preguntado a Rubalcaba y este le dijo que a los catalanes ni agua.
Posteriormente Mas volvió educadamente a hablar con Rajoy y decirle que el pueblo catalán terminaría sublevándose ante tanto desprecio y tanto atropello. Rajoy se lo tomo a cachondeo y todavía le apretó más aun las clavijas a Catalunya.

Artur Mas tenía razón. El pueblo catalán se echó a la calle; pacíficamente, democráticamente, festivamente. Hizo lo que parecía imposible: llenar más de 400 Km. de carretera de ciudadanos pidiendo la libertad que España le negaba.
Ni por esas. En el resto de las Españas siguen sin enterarse de nada. Siguen creyendo que Catalunya tiene un problema llamado Artur Mas. No se enteran que el problema lo tiene España y se llama Catalunya.
Los abusos y el tratar de doblegar a la fuerza a un pueblo jamás dará resultado con el pueblo catalán. España lleva justo 300 años tratando de hacerlo sin el menor éxito.
La última prueba de sometimiento ha sido prohibir una consulta democrática. Esto ya se parece a cualquier cosa menos a un país democrático.

Ante una situación tan dramática Artur Mas solo tenía dos opciones: o tirar la toalla e irse a casa o ponerse al frente del pueblo que le ha votado y que claramente le dice lo que quiere.
Tirar la toalla hubiera sido lo fácil, lo que hubiera hecho la mayoría de los politicuchos que tiene España.
Él no. Él ha tenido el coraje de coger el toro por los cuernos y tratar de conseguir lo más difícil.

Lo que no saben en Madrid es que, termine como termine el proceso,  siempre se le va a poner en contra a ellos.
Si Artur Mas consigue la libertad para Catalunya será un héroe y un libertador para la historia.
Si desde las Españas lo trituran y terminan de pisotearlo y anularlo, será para siempre un mártir de la Patria.

Francisco Franco sometió a la fuerza al pueblo catalán y a toda España.
No le sirvió de nada. A los 7 años de morir en el poder, España estaba gobernada por sus enemigos: los socialistas.  
Fusiló al presidente de Catalunya, Lluís Companys, y lo que consiguió fue crear un mito y un referente para la lucha por la liberación.

Tienen un gran problema y todavía no se han enterado. 
Y lo peor es que en vez de solucionarlo están echando gasolina al fuego.  



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