dilluns, 4 de juny del 2012

El tiempo y la ciencia





¿Qué es el tiempo? ¿Por qué pasa tan lento en la infancia y tan rápido en la vejez? ¿Qué es lo que hace que de joven un mes te parezca eterno y de mayor un año pase casi sin darte cuenta?

Según la ciencia todo es cuestión, como siempre, de la mente. Es una apreciación del cerebro.
Será cierto, pero a mí no me cuadra. Al niño todo le viene de nuevo, con cualquier cosa se entretiene y su energía le lleva a jugar para no aburrirse. Por lo tanto, al niño debería pasarle más rápido el tiempo que a nadie.
Por el contrario, a los mayores todo les aburre, pasan horas y horas sin nada que hacer, casi nada les entusiasma y la mayoría tienen mil y una enfermedades, dolores por todas partes y en muchos casos la tristeza de verse solos. ¿Tienen motivos para que el tiempo se acelere? En esas condiciones lo normal sería que se hiciese eterno.

Es cierto que todos los relojes tardan el mismo tiempo en pasar una hora; pero también lo es que para nosotros no pasa igual de rápido una hora cuando estamos pasándolo bien que cuando tenemos un fuerte dolor de muelas.
Por tanto, si de niños lo pasamos bien y de mayores nos duelen las muelas; ¿Cómo es posible que la sensación sea la contraria?

Yo creo que más que del cerebro, son sensaciones del alma. Como también lo son otras muchas cosas que sentimos.
Por ejemplo; ahora me dicen que el amor es pura química del cerebro. No puede ser así. Si lo fuera sería siempre racional, y casi nunca lo es. Siempre nos enamoramos de quien no deberíamos hacerlo en buena lógica. Por lo cual no podemos sentir un amor inmenso por alguien que no nos quiere y que no nos conviene si lo hacemos con el cerebro.
A nadie le duele la cabeza por un amor no correspondido; le duele el alma.

La ciencia busca todas las respuestas en nuestro cerebro y no todas están ahí. Muchas, la mayoría, están en el alma; y por desgracia, la ciencia ni siquiera cree en ella.

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